Mónica Molner

22/1/18

 

¿En qué lado estás?

Después de poco más de 40 años transitando por esta vida, he confirmado de nuevo la teoría de las dos caras, ya sea la locura de ser Dr. Jekyll o Mr.Hide, la energía complementaria del Yin-Yan, mis queridos Epi y Blas o mi no tan querido Barón Ashler.
Hay dos formas de estar en la vida y cada
uno elige, aunque parte del impulso lo marquen los genes, si es de los que miran o de los que actúan.

Mi instinto que había estado aparentemente controladito durante mi adolescencia, decidió quitarse la máscara de "bien-queda" y empezar gracias a unas experimentadas canas, a hacer y a decir lo que pienso aunque eso me ha supuesto meterme en más de un charco.

Ayer en una playa valenciana con bandera roja, innecesaria para los que utilizamos parte de la materia gris, con unas olas de 2-3 metros rompiendo en la orilla y con una fuerza que te podía mandar a tomarte un mojito a la isla de Ibiza, apareció el típico "pringao-mira-que-valiente-soy" que decidió no sólo intentar demostrar su nivel de testosterona, sino que puso a prueba la de su hijo de no más de 7 años.
Así, con niño cargado en brazos rollo troglodita, empezó una lucha con unas olas que acabaron por tirar a los 2 y separarlos, con la suerte acechando, para que fuera el crío el que fué alejado hasta la orilla mientras el padre era de nuevo revolcado por una ola.
A todo esto, como siempre y según mi teoría, la gente mirándolos y mis hijas pidiéndome que no interviniera, avergonzadas de una madre con canas que no le gusta tragarse lo que piensa.. No hizo falta, después del susto de perder al niño por unos segundos, el "pringao-mira-que-valiente-soy" decidió salirse.
Como aún me quedan restos de la época de delegada del cole, no pude quedarme ahí y en un inocente paseo con mis hijas, que casualidad, hasta la torre del socorrista, le pregunté si habian multas para los capullos que se saltaban la bandera roja y me confirmó que si era pillado o si hubiera requerido rescate, tenía que pagarlo con una multa.

En fin, que lo de escribir es una forma más de sacar esa energía chunga que los tecleos te permiten reconvertir en una sonrisa sin dejar de lado mi gen de la denuncia.
Me cuesta horrores quedarme en el lado de los que miran sin actuar, debo tener un petardo en el culo, claro, nací en la tierra de las flores y de las mascletás y, a pesar del yoga, necesito mucha más meditación en mi vida para por lo menos, pensar antes de actuar.

Mi primer libro fué una demostración de mi verborreica mente con un poco de ímpetu y como si fuera una avalancha, fué un "ya estoy aquí" para los que todavía no habían oído el "allá voooy".

Para el segundo voy pasito a pasito rodeada de un grupo de buena gente que voy encontrando por mi camino y me ofrecen la botellita de agua y las palmadas que me animan a seguir en la carrera.
Te invito a seguir en este barco de aventureros y compartir nuestra travesía. Bienvenido a bordo...

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  • Mónica Molner (domingo, 15. abril 2018 19:38)

    Planeta Verde


    En el planeta verde no hacían falta los anticonceptivos.
    Las mujeres habían conseguido llevar las riendas de su sexualidad, por fin, eso de disfrutar y de ir a la búsqueda de bebé se habían convertido en dos realidades diferenciadas aunque a veces pudieran unirse de forma voluntaria, ahora eran ellas las que decidían dónde y sobre todo cuándo.
    Tras el cambio climático llegaron tiempos complicados para el planeta, pero ahora, todo había vuelto a su sitio.
    Los ciclos menstruales eran regulares pero ya no dolían ni provocaban sangrados abundantes, también el tsunami se había llevado la endometriosis y los ovarios poliquísticos. Muy lejos quedaban aquellos síndromes premenstruales donde la retención de líquidos, los cambios de humor o las cefaleas hacían insoportable la espera de un sangrado que barrería todos aquellos síntomas.
    Las mujeres del planeta verde pueden elegir entre llevar una pulsera de bolitas de colores o las mas modernas, incluir una aplicación en sus móviles para saber cuaés son sus días fértiles para evitar si no es lo deseado en ese momento, la entrada de batallones de espermatozoides en sus vaginas.
    En los libros de historia quedaron los testimonios de sus antecesoras, las que celebraban el día en que un diu con gestágeno entró en sus vidas y evitarían así la extirpación de su útero o aquellas que verían desaparecer sus dolores menstruales con los métodos combinados. Tambien quedaron reflejadas en sus páginas las mujeres que no deseaban hormonas y con los dius de cobre evitaron ser madres cuando no lo deseaban.

    Los métodos naturales estan muy bien siempre que puedan utilizarse asumiendo la probabilidad de fallo, mucho mayor que los anticonceptivos hormonales o el diu ya que pueden verse afectados por muchas mas variables. No pueden ser asumidos por todas las mujeres y eso debería ser explicado.

    Ojalá lleguemos pronto al planeta verde donde no son necesarios los anticonceptivos y no conocen lo que son las interrupciones voluntarias de embarazo, pero mientras estemos en el camino, tendremos que optar por el mejor método para no tener bebés mientras no lo queramos.
    No debemos fiarnos de artículos y promociones que esconden parte de la información.
    Disponemos ahora mismo de tal variedad de métodos que cada mujer es libre de elegir siempre que esté bien asesorada para descartar contraindicaciones.
    Desde los métodos combinados (píldora, parche, anillo) a los de sólo gestágenos (“minipíldora”, inyección i.m, implante o diu) o los diferentes dius de cobre. Cualquiera de ellos pueden producir unos beneficios que ni se mencionan muchas veces, desde evitar cáncer de útero, de ovario o de cuello de útero a hacer desaparecer sangrados anemizantes o la necesidad de cogerse la baja los días de sangrado. Cuando ya no se desean más hijos, se puede plantear la ligadura de trompas y en el caso de los hombres la vasectomía.
    Como no se ha inventado otra opción reversible para los varones que el preservativo, deberemos insistir en la necesidad de protegernos frente a infecciones de transmisión sexual a la vez que implicamos al caballero en el asunto.
    Los métodos naturales van a intentar conocer los días fértiles para abstenerse de relaciones con penetración o usar métodos barrera si no se desean hijos en ese momento. El control de la temperatura al igual que sucede con el moco, requieren de unos ciclos regulares donde no haya ingesta de fármacos que puedan alterar los resultados, ni situaciones de stress o transtornos en el ritmo del sueño por ejemplo.
    La eficacia de los métodos viene determinada por el indice de Pearl que mide la posibilidad de embarazo cuando el método se usa durante 1 año por 100 mujeres. Si se miran los índices a nivel mundial, los resultados pueden ser muy diferentes a los europeos ya que nada tienen que ver las americanas con las africanas o las europeas, así que si vivimos aquí deberíamos fijarnos en los nuestros.

  • Mónica Molner (domingo, 15. abril 2018 18:54)

    Un día como hoy por Mónica Molner.


    Las nubes descargan sus lágrimas retenidas durante tantos días por un sol desubicado y la rabia se gira en un viento que abate a tus tranquilas plantas hasta despeinarlas.
    Un día como hoy, decidiste coger tu maleta vacía y marchar.
    Parece mentira, una vida tan llena de sacrificios y paciencia y vacía de recompensas.
    Todo quedó escrito en tu pasaporte para el viaje al cielo.
    Allí ya no estás sóla, el yayo te reservaba ese baile con Franky, tanto tiempo esperándote que se hicieron amigos. Ahora podéis bailar hasta cansaros, seguro que tus pucheros le inspiran para nuevas canciones, una pena que no nos puedan llegar aquí.
    Disfruta de “la voz” en tu nuevo hogar calentito mientras aquí abajo se despeinan nuestras plantas y se agitan nuestros toldos.

    Para mi yaya.

  • dra.mmolner@gmail.com (domingo, 15. abril 2018 18:48)

    Cuando los trastos acaban siendo tesoros...

    Diógenes buscaba tesoros en cofres repletos, su pesado carro de compra vacío de superalimentos, rebosante de escuadras y trastos viejos, Naturaleza muerta, ¿Quién iba a quererla?.
    Los bosques son verdes para respirarlos, el negro nos asfixia, cuando el fuego destruye la vida y los culpables disfrutan del olor a tristeza.
    Él perdió la pituitaria en uno de sus largos paseos, así que, sólo sus vecinos intuían que lo del bajo dejó de ser una perfumería hacía ya tiempo.
    Los colores de sus riquezas no son verde turquesa, tampoco azul topacio, soldaditos de plomo amputados, libros deshojados, cafeteras descafeinadas, pelucas alopécicas, plumeros sin plumas o aviones sin motor, trastos, trastos, trasteando y arrastrando van llegando a su nuevo destino.
    Tras vaciar un día el carro en su casa, se dio cuenta de que ya no había espacio para él, así que trasladó su “suite” a algo que un día guardó una nevera y ahora, seguía conservando el frío de la noche.
    Mientras duerme soñando con el calor del amor en un bar, en su casa, apilados, desorientados, sus trastos se sienten desubicados, entablando amistades nuevas, peligrosas quizás, con otros enseres como ellos, que dejaron de funcionar para lo que fueron construidos y ahora, como si de una nueva reencarnación se tratara, disfrutan de la vida como ladrillos de grandes torres que cualquier día, con el calor de la noche, y sin guerra de horcos por medio, caerán.

    La cultura del “Tanto tienes, tanto vales”, de las compras compulsivas con solo teclear tu número de tarjeta o la costumbre de coleccionar lo que sea para dejar de tener tiempo y espacio.

    Cuántos “para por si acaso” guardamos en nuestros estantes, movidos en parte por la genética, en mi caso, o combinado con el vicio adquirido de retener en nuestro poder todo aquello que, en algún momento de nuestras vidas, brilló de forma especial o con un “algo”que lo hace impensable a ser abandonado en un contenedor aunque sea el del color adecuado.
    Son imanes que pierden su poder cuando ves las fotos con sonrisas desnudas que desde Etiopía te envía tu amiga Raquel y recuerdas el “Ligero de equipaje” que promovía Anthony de Mello, es el momento de hacer caso a tu marido y entrar en “modo Zen” para dejar espacio en tu trastero …
    ¿A otras cosas?.

    A veces, los “trastos” se reinventan y son capaces de brillar con luz propia.

    A mi “brother”.

    Mónica Molner Andrés

  • Mónica Molner (sábado, 27. enero 2018 13:59)

    El sombrero rojo por Mónica Molner Andrés


    No siempre recibimos lo que pedimos, ni tan siquiera lo que deseamos, a veces incluso, nos quedamos esperando lo que nunca llegará.

    Esos fines de semana con los abuelos, entre susús deliciosos y patos en el balcón.
    Entonces sólo eramos 2, por eso nos quedábamos allí, 4 nietos juntos habría sido impensable en esa casa. Javi no se cortaba un duro (moneda de la antigüedad en España) en pedir y pedir, encima era el trasto, aquí yo la responsable, buenas notas y calladita con los deseos, hasta aquél día que el sombrero rojo asomó por el escaparate de nuestro paseo.
    Volvíamos del mercadito y, para variar, no recuerdo haber pedido nada de todo ese mundo lleno de fruta, salazones, braguitas, pequeños juguetes, batas, pijamas, gitanas con ajos, pollitos, sartenes y montañas de ropa usada en las que rebuscar el tesoro de la prenda que se convierte en el dorado en tus manos.
    Supondría una sorpresa para mi yaya, debió de ser eso, porque su "No" como única respuesta me llenó de indignación, no estaba pidiendo la luna. En mi interior resonaba un "porque te lo has ganado" despues de estos 8-9 años de comportamiento, a mi entender, ejemplar, sólo quería llevar en mi cabeza el bombín de plástico que me llamaba tras el cristal, pero no, mis alas de payasa quedarían frenadas.

    Fue la yaya la que se mantuvo firme ante el silencio de un yayo en retaguardia, a pesar de llevar mi manita como compañía por si caía, madre mía, si pesaba 3 veces más que yo, no debía ser esa la verdadera razón, supongo que ella prefería encargarse del "nieto más movido". Si en el fondo, era por nuestro bien, pero eso no lo podía entender una cabeza, la mía, en desarrollo.

    No recuerdo si "el trasto" había pedido también algo en ese momento, lo he debido borrar de mi cabeza tan llena en esos momentos de incomprensión.

    A partir de entonces seguiría siendo la seria, la responsable, la buenas notas, la quieta, ¿Qué pintaba yo con un sombrero de payasa?
    ¿Pero no podría haber pedido una libreta y unos lápices de colores?
    Seguro que eso sí que me lo habría llevado a casa.

    El silencio manifiesto era sólo exterior, dentro rugía un impulso que quedaría frenado aunque no por mucho tiempo, con 2-3 años más, surgiría en el cole la necesidad de hacer un teatro para sacar las risas. Beatriz Madrid, si estas leyendo esto ahora, tengo que recordarte aquellas tardes preparando una actuación de payasas que nunca tuvo lugar, y preguntarte cómo fuíste capaz de romperme las gafas en una pelea en la clase de baloncesto, aunque te agradezco que tuviera que intervenir el pibón del profe para que dejara de estirarte los pelos.

    En cuarto de carrera de Medicina, decidí dar rienda suelta a esa teatralidad contenida y fué el momento de saltar a escena con el grupo de teatro "El altillo".
    Qué recuerdos tan bonitos.
    Hace poco tuve la suerte de poder combinar, mi trabajo actual con un reencuentro con "mi seño" de teatro Ana Campos que sigue manteniendo esa mirada azul brillante, viva y energética, la misma que era capaz hace 20 años de sacar lo mejor de tí y el "No me atrevo", transformarlo en un "Te doy una canción" de Silvio Rodríguez en la mismísima Aula Magna de la Facultad de Medicina a la que tantas veces le rompimos la seriedad y la solemnidad, para convertirla en un espacio de música, risas, baile y otras emociones.


    La vida es un cambalache de sueños y momentos, lágrimas vivas de emoción o podridas de rabia y con los años, vas perdiendo la inocencia y descubres que algunos de los que considerabas amigos, pasaron a la lista de conocidos ,pero a la vez, te ilusionas y sorprendes cada vez cuando revisando tu historia, tus Amigas/os resultaron libertad de expresión y llamada imprevista.

    Cuando te empiezan a crujir algunas articulaciones y te cuesta llevar la misma marcha que siempre has llevado, tu cabeza, sin darse cuenta, comienza a repasar todo aquello que flotaba entre el espacio cósmico que hay entre tus neuronas y saltando de un hemisferio a otro, pasea por el lado temporal de un cerebro expandido por todo lo vivido y guarda en sus cajas secretas los sueños que no salieron.

    Escribir te permite abrir esas cajas para darle vida aunque sea sólo con palabras, a todo lo que quedó escondido y cuando levantas la tapa, empiezan a fluir por un espacio desconocido hasta entonces tus emociones que se convierten en letras, palabras que tus dedos teclean como notas de un piano y la música se convierte en energía que queda resonando ya no sólo en tu interior, ahora quedará libre, flotando por esa nada que no vemos pero que respiramos y se introducirá en cada ser que lo lea para resonar ahora tanto en sus lóbulos cerebrales como en los poros de su piel.

    Un simple bombín puede transformar a un canalla como Joaquín Sabina en un teatrero que te saca las carcajadas como al Chaplin al que por fin le salió la voz apagada.

    El sombrero rojo estaba guardado en una de esas cajas, ahora tú también te lo querrás poner.

COMPONENTES DEL CATÁLOGO:

 

Isabel Albella

Daniel Velarde

Elisabeth Deveraux

Andrés Pinar

Rubén Hernández

Gemma Herrero

Víctor M. Sanjurjo

M. A. Álvarez

J. D. Martín

Ricardo García Aranda

Ana Arrazola

J.Fersán

Mónica Molner

Greg A. Oslo

José F. Sastre

J.E.M. Celeste

Fran Pahino

Fernando Cotta

Pierre Monteagudo

Leticia Meroño

Ager Aguirre

Adolfo Pascual

Gudea de Lagash

Tony Jiménez

Rubén de Íscar

Tamara López

Juanma de los Santos

Pedro Saugar

María José Rodríguez

Salva R. Moya

Toni Delgado

 

 ENTREVISTAS

ILUSTRES

VENIDERAS:

EVA ISANTA

Aztriz

JORGE ALBI

Periodista, experto musical

NAYANESH AYMAN

Luchador de K1

RAQUEL MARTOS

Periodista y escritora

SANTI RODRIGUEZ

Actor y monologuista

PEDRO GARDNER

Actor y escritor

NACHO ABAD

Periodista y escritor

JAVIER OJEDA

Vocalista de Danza Invisible

PEDRO ARAQUE

Periodista

ANTONIO DELGADO

Colaborador de radio

MUCHOS MÁS...

 

ENTREVISTAS YA REALIZADAS:

 

Sara Solomando

Curra Fernández

Michael Sánchez

Fernando Navarro

Anna Cruz

Gaspar Fernández

Javier Gómez Santander

Inma Chacón

Keko Iglesias

Juan Luis Cano

Raquel Sastre

Luis Alfonso Gámez

Defreds

Mary Ruiz

Javi Medina

Bricio Segovia

Salva R. Moya

Agustín Martínez

José F. Sastre

Dra Mónica Molner

Marta Fernández

Ana Arrazola

Espido Freire

Ager Aguirre

Javier Penedo

J.E.M. Celeste

Teo Cardalda

Fernando Cotta

Luis Anguita Juega

Adolfo Pascual

Saleta Castro

Tony Jiménez

Juanma de los Santos

Gudea de Lagash

Daniel Velarde

Pierre Monteagudo

Toni Delgado

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