J.E.M. Celeste

18/2/18

 

LA VOZ DE MI CORAZÓN

Me equivoqué, no supe escuchar y ahora mi alma permanece moribunda en un mar de miedos e incertidumbre. Todos me dicen que tras la noche hay día, pero los querubines que abren las compuertas al astro rey, parecen haberse olvidado de mí. Demasiado tarde, pienso. Ya no hay vuelta atrás. Me envuelve un silencio lúgubre y por primera vez la suave voz de mi corazón grita con fuerza, lleno de cólera. Y decido escucharlo. Un pequeño y tímido hilo luminoso aparece por el rabillo de mi ojo. Está amaneciendo. Mis sensibles ojos, acostumbrados a la penumbra, tardarán en acostumbrarse de nuevo a la luz, pero la recibo como si volviese a encontrarme, después de mucho tiempo, con un familiar muy querido. Al principio quizás me sienta algo cohibida, pero pronto volveré a disfrutar del calor de sus abrazos.

 

12/2/18

 

Ámate

Érase una vez hace mucho, mucho tiempo, época en la que aún nadie utilizaba internet y en los parques aún se podían contemplar a niños corriendo detrás de una pelota, vivía una niña. Cuyos cabellos castaños, con los rayos del sol, se pintaban de dorado y sus ojos color miel, se teñían de verde esperanza. Una esperanza que solo se reflejaba en su mirada cuando el astro rey la miraba de frente, sino se desvanecía.

Para sus padres era la niña más hermosa del mundo, para ella la más horrenda. Todas sus amigas eran, según su criterio, más guapas, más listas, más delgadas, más todo… Ella no era nada. Y aunque de puertas hacia fuera, aparentaba ser feliz, de puertas hacia dentro, lugar en el que no le hacía falta fingir, iba acumulando lágrimas en su interior colmando su corazón de melancolía.
A medida que crecía, su figura cambiaba, como es natural, para adquirir un cuerpo de mujer, motivo que la llevó a odiar la imagen que veía al mirarse en el espejo. La pena que habitaba en su interior, la cual se alimentaba de su autoestima, aumentó. Dejó de amarse, de sentirse a gusto consigo misma, hasta el punto que cada mañana al despertar deseaba convertirse en otra persona.
La desdicha y el escaso, por no decir nulo, amor que sentía hacia sí misma la acabó matando. Lo perdió todo, no dejó nada para sí. Todo se lo entregó a ese monstruo hambriento que ella misma había creado. Y cuando tan solo le quedó su odiada cubierta, no dudó en prescindir de esta también. Todo le pesaba, todo era una carga demasiado grande para ella.
«Quizás —pensaba— no estoy hecha para este mundo». Pero se equivocaba, era el mundo el que, movido por ciertos cánones de belleza estúpidos y enfermizos, la rechazaba. Por lo que la única decisión que halló para conseguir ser aceptada fue destruirse.
Su cuerpo al igual que su autoestima fue desapareciendo a base de severos castigos: un día sin pan, otro sin queso, otro sin nada… Así fue su progresión, así fue como decidió destruir ese maravilloso regalo que se le había concedido.
Creía que este era el único modo de hallar la felicidad, pero se equivocaba… Su sonrisa, el brillo de sus ojos, el color de sus mejillas, todo desapareció… Pero en cierta manera le compensaba, pues según creía estaba logrando su objetivo.
Todo su mundo se derrumbó en menos de un año. Una palabra aceleró el proceso. Un diagnostico desató el caos que su cabeza había empezado a fraguar, y a partir de entonces la anorexia se apoderó de toda su vida.
Pasó un tiempo sola, acompañada única y exclusivamente por su enfermedad, y aprendió a convivir con ella. La amaba, era su única compañera, su única amiga.
Hasta que un día, un ángel la obligó a elegir entre su enfermedad o su sueño. Y la joven, que por aquel entonces tenía diecisiete años, no lo dudó. Eligió su sueño.
Poco a poco, con la ayuda de algunas manos amigas, y sobre todo de la de su madre consiguió salir de aquel infierno en el que sin darse cuenta cayó.
Hoy… diez años después de ese preciso instante en que decidió curarse, es una joven feliz que continua luchando por su sueño y por uno más que se halló por el camino. Un sueño que la ha llevado a escribir esta y muchas otras historias, y que le ha otorgado especial sentido a su vida.
Hoy, después de muchos miedos, he decidido dar la cara y enfrentarme a ese monstruo que consiguió destruirme casi por completo, al cual respeto y agradezco su paso por mi camino. Pues gracias a él, aunque parezca irónico, he hallado a la Cristina que amo.
No hay sueños imposibles, solo decisiones erróneas.
Elige bien tú camino y, sobre todo, cree en ti.

 

4/2/18

 

Caricias de ángel

 

Te marchaste, cuando al fin sentí que el mundo accedía a sonreírme, otorgándome el regalo de llevarte en mi interior. Ahora mi único consuelo, cuando el dolor de tu ausencia inhabilita mis sentidos y solo el calor de tu aterciopelada mantita abriga mi alma, es dejar volar mi imaginación hasta sentir tus suaves caricias de ángel, calmando mi corazón.

 

 

 

23/1/18

 

Su encantadora sonrisa

Se giró al escuchar el grito, aún llevaba un pedazo de folio en la boca, en el que podía leerse la palabra: “instinto”. Aunque con alguna dificultad, pues la o final empezaba a difuminarse por las babas. El estridente sonido había acelerado el latido de su corazón, simulando el repiqueteo de los tambores.
«¿Qué pasa mami?», pensó. Levantó su cabeza, buscando la encantadora sonrisa de su dueña, pero qué sorpresa se llevó al no verla dibujada en sus labios. El pequeño empezó a notar fluir por su cuerpo un miedo irracional. Y entonces, llegó a ver la furia que penetraba a través de sus ojos. Nunca la había visto así. «¿Qué es lo que le ha producido tal enfado? Si yo sólo…» mientras un hilo de pensamientos pasaban rápidamente por su cabeza, siguió la mirada de terror de su ama, entonces lo supo. «¿Quizás cuando se marchó y me dijo “no toques nada”, se refería a esto? », pensó recordando que llevaba un trozo de nada aún en su boca. Lo escupió de inmediato.
Su cuerpo empezó a temblar. El rostro de Alba, su dueña, había pasado de rosado a escarlata en menos de un segundo. Fue entonces, cuando empezó a notar cómo las emociones de la joven penetraban en su pequeño y peludo cuerpo. Su estremecimiento se intensificó al percibir la cólera de Alba. Y como si de un acto reflejo se tratase, escondió la cola, hasta quedar pegada a su barriga, y metió la cabeza entre sus patas.
«¿Qué estoy haciendo?», un sentimiento contradictorio invadió el corazón de la joven. Su rostro cambió repentinamente y, entonces, Alba se agachó, no sin antes volver la mirada a los arrugados y destrozados apuntes de la universidad, que yacían esparcidos por el suelo. Su corazón le dio un vuelco, «¿Cómo estudio ahora? », pensó llevando la mirada hacia su perro, como buscando respuesta en sus ojos. El pequeño levantó su mirada, de manera que ambas se unieron, los ojos de ambos brillaban, los de ella por impotencia y rabia, los de él por arrepentimiento y miedo. Pero al conectarse una extraña fuerza convirtió esas emociones contradictorias en una sola: amor. Mientras el cachorro seguía observando la reacción de su dueña, empezó a ver como un nuevo gesto se dibujaba en su rostro y, poco a poco, dejó que su tímida cola saliese de su escondite. Empezó a agitarse con rapidez al ver aquella encantadora sonrisa que tanto de menos había echado. «¿Cómo voy a enfadarme contigo?», pensó ella. «¿Entonces, aunque nada esté roto, me sigues queriendo mami?», pensó él. Mientras le lamía toda la cara, feliz de ver aquella sonrisa que tanto amor le ofrecía.

 

18/1/18

 

Sucedió el día menos pensado,
en el momento más insospechado,
y en el instante menos esperado.

 

11/1/18
 

Otro día está a punto de morir. Otra oportunidad perdida. Y, aún con la tristeza dibujada en tu rostro, te vas a dormir, con la esperanza de que mañana la vida te sonría. Pero eso no sucederá, pues la vida no tiene la capacidad de sonreír, tú sí.

 

10/1/18
 

Mis miedos han formado siempre parte de mí, y cuando al fin me armo de valor y me atrevo a invitarlos a salir, siento temor de perderlos para siempre.

 

9/1/18
 

Cuando la tristeza anida en tu corazón, todo tu mundo se apaga. Pero es en la soledad de dicha oscuridad cuando valoras esos pequeños haces de luz que, con timidez, iluminan tu camino.

 

8/1/18
 

En ciertos momentos, nos puede la impaciencia, pensamos en ese futuro, anhelando que llegue sin darnos cuenta que la vida se halla justo en su búsqueda, en ese camino que ansiamos recorrer con tal de llegar a ver nuestra meta.
Sí, es duro aceptar que lo que más amas en el mundo aún no está en tus brazos, que no es el momento, que debes aprender a vivir sin él y encontrar la felicidad del mismo modo. Pero a veces, no soy capaz de ver mi vida sin ti. Por eso me derrumbo, y te veo lejos. Creo que jamás llegarás, y todo lo que había cobrado sentido en mi vida, lo vuelve a perder.
Pero esperaré, aprenderé a ser feliz sin ti, y cuando sea capaz de serlo, entonces estaré preparada para aumentar mi felicidad contigo.

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  • J.E.M. Celeste (miércoles, 02. mayo 2018 17:59)

    UNO

    Vuelve a llorar. Su llanto hace retumbar las paredes. Me reclama. Arrojo el cansancio a un lado, y corro a su llamada.
    Me mira. Se calma y deja de llorar. Solo quería verme. Solo quería verle.
    Ambos nos fundimos en un único ser, como cuando vivía en mi interior.
    Él es parte de mí. Yo soy parte de él. Somos uno.
    Se acurruca entre mis brazos. Suspira. Siento como poco a poco nuestros corazones se sincronizan. Nos dormimos siendo uno.

COMPONENTES DEL CATÁLOGO:

 

Isabel Albella

Daniel Velarde

Elisabeth Deveraux

Andrés Pinar

Rubén Hernández

Gemma Herrero

Víctor M. Sanjurjo

M. A. Álvarez

J. D. Martín

Ricardo García Aranda

Ana Arrazola

J.Fersán

Mónica Molner

Greg A. Oslo

José F. Sastre

J.E.M. Celeste

Fran Pahino

Fernando Cotta

Pierre Monteagudo

Leticia Meroño

Ager Aguirre

Adolfo Pascual

Gudea de Lagash

Tony Jiménez

Rubén de Íscar

Tamara López

Juanma de los Santos

Pedro Saugar

María José Rodríguez

Salva R. Moya

Toni Delgado

 

 ENTREVISTAS

ILUSTRES

VENIDERAS:

EVA ISANTA

Aztriz

JORGE ALBI

Periodista, experto musical

NAYANESH AYMAN

Luchador de K1

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Periodista y escritora

SANTI RODRIGUEZ

Actor y monologuista

PEDRO GARDNER

Actor y escritor

NACHO ABAD

Periodista y escritor

JAVIER OJEDA

Vocalista de Danza Invisible

PEDRO ARAQUE

Periodista

ANTONIO DELGADO

Colaborador de radio

MUCHOS MÁS...

 

ENTREVISTAS YA REALIZADAS:

 

Sara Solomando

Curra Fernández

Michael Sánchez

Fernando Navarro

Anna Cruz

Gaspar Fernández

Javier Gómez Santander

Inma Chacón

Keko Iglesias

Juan Luis Cano

Raquel Sastre

Luis Alfonso Gámez

Defreds

Mary Ruiz

Javi Medina

Bricio Segovia

Salva R. Moya

Agustín Martínez

José F. Sastre

Dra Mónica Molner

Marta Fernández

Ana Arrazola

Espido Freire

Ager Aguirre

Javier Penedo

J.E.M. Celeste

Teo Cardalda

Fernando Cotta

Luis Anguita Juega

Adolfo Pascual

Saleta Castro

Tony Jiménez

Juanma de los Santos

Gudea de Lagash

Daniel Velarde

Pierre Monteagudo

Toni Delgado

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